jueves 14 de junio de 2007

El Puente de Mayo

Mayo (Del lat. maius): esos 31 días que componen el quinto mes del año. Período que se inicia con la celebración del Día Internacional del Trabajador, y que, para el ciudadano común del mundo, empieza con una jornada libre para celebrar el esfuerzo que pone durante 40 horas semanales o más, en eso que le genera el sustento diario. Claro, eso en el mejor de los casos, porque para otros son una cantidad inmensurable de minutos válidos para recordar todo lo que le gustaría poder estar celebrando en la fecha.
Con suerte, el inicio de ese mes puede caer un día lunes, lo que unido al sábado y al domingo se convertiría en eso que muchos denominamos “fin de semana largo”. Pero si el calendario es un poco más benevolente y nos depara el tercer día de la semana para celebrar con los trabajadores, como ha sucedido este año, todo este juego de fechas y días se transforma en un “Puente”, ya que ese día libre de a mitad de semana nos funciona como punto de apoyo para hacer una edificación que va desde el viernes hasta el miércoles, sin escalas laborables y normalmente con fines lúdicos.
Pero aquí en España, en la Madre Patria, donde el deporte nacional es la siesta, de este inicio de mes, más que un puente, han hecho un viaducto. Las primeras 72 horas de mayo de este año fueron dedicadas a la celebración: el lunes que quedó suprimido por la ubicación de las 24 internacionales para los trabajadores del martes; el resto del tiempo a recordar el levantamiento del pueblo español contra el dominio francés, lo que Goya más tarde pondría en lienzo, como para que a ningún nativo de esta capital pueda olvidar los días libres.
Si analizamos esto con cabeza fría, nos damos cuenta de que la semana empezó el jueves, es decir, un día que también es conocido como “Viernes Pequeño” y que horas después ya el sábado estaba ahí para el descanso del fin de semana otra vez. Con el lunes ya casi el primer tercio del mes en el pasado y el resto por disfrutar. Pero al final esa semana, que fue verdaderamente la primera semana del mes de mayo, otro fenómeno similar al anteriormente descrito tuvo lugar aquí en “la tierra de las cañas y las tapas”: el 14 y el 15, se dedican a otra celebración, es decir, otro fin de semana de 4 días, debido a que el almanaque y esta Tómbola que denominamos vida, eligió para ellos el segundo y el tercer día de la semana.
La vuelta corporal al trabajo fue el miércoles 21, pero la mental, debido a la resaca y al abundante tiempo libre, no se generó hasta unos días después, cuando ya junio estaba reclamando su vigencia.
Sin embargo, esto no es del todo malo, con tantos ratos libres me alcanzó el tiempo hasta para que me creciera el cabello, lo no tan bueno es que me di cuenta de que me he quedado calvo y que los pelos que aún tengo pegados a la cabeza son en su mayoría blancos.
Desapercibido: así pasó Mayo. Sin pena ni gloria, o dicho de otra manera, con mucha celebración, por lo menos aquí en las praderas del Quijote. Mientras en otros lugares, como mi terruño, sólo 24 horas fueron las dedicadas al esparcimiento. Y la gente aún se empeña en denominarnos flojos. Quizá menos productivos, pero flojos no!

2 comentarios:

Oraimar dijo...

Lamento discrepar contigo en algo “Desapercibido: así pasó Mayo. Sin pena ni gloria…” ya que para mi sucedió algo que esperaba desde hace mucho tiempo, el 31 de este quinto mes del año defendí mi trabajo de grado y ahora ya soy Licenciada. ¿Qué viene ahora? Es la pregunta que me formulo un amigo y a la que lamentablemente aún no tengo respuesta. Espero que con el transcurrir de los siguientes meses de este o de los venideros años la consiga (más temprano que tarde). ¡Besos venezolanos!

Andreina Rosal dijo...

Cumplir con un horario de lunes a lunes donde se habla por telefono y se liman las uñas, no merece ni un puente de palo, pero si pocas horas invertidas en una jornada son bien administradas, bienvenidas sean todas las vacaciones posible. Es verdad en venezuela no hay flojos, los hay inoperantes y comodos, no todos por supuesto!!