miércoles 18 de julio de 2007

Las vacas quieren correr

Algo más que una fiesta taurina. Eso que Ernest Hemingway plasmó en La Fiesta y que la Generación perdida tuvo el gusto de protagonizar. Calles estrechas con rastros de la Edad Media. Miles de personas vestidas de blanco con pañuelos rojos en el cuello. Todos en la búsqueda de adrenalina. Un grupo de toros que no sabe su destino; que quizá tiene sed de revancha histórica. Una carrera en la que el animal no es el perseguido: Cuernos que piden sangre; zancadas más rápidas para escurrirse entre el grupo; gritos y alegría; vino, tapas; dormir en la calle o simplemente no dormir.
Todo eso y más engloban los Sanfermines, considerados por algunos como una de las mejores fiestas de mundo. Para esta altura del año ya están más que acabados: Hace una semana que ya todo es historia otra vez. Las cornadas fueron la noticia principal y los turistas los protagonistas. Otro de los titulares fue el de un padre divorciado que perdió la custodia de su hijo, por exponerlo al peligro que supone el encierro.
Pero fue otra cosa quizá la que le puso el color este año a las fiesta: la solicitud de un grupo feminista, una reivindicación sexual. Con tono de broma —o muy serias-, exigieron encierros de vacas para lograr la igualdad entre los sexos. “Si los muchachos corren delante de los toros, nosotras debemos correr con las vacas. Es de pura lógica”, era la petición del publicada en una pagina web estudiantil.
Escribieron un manifiesto con las exigencias y realizaron una concentración para darle más peso a si idea. Entre una cosa y otra recalcaban que no era una crítica a las fiestas, sino una iniciativa para hacerlas más divertidas. Y tienen razón.

“Las Vacas Quieren Correr”

1.- Si los mozos corren ante los toros, nosotras tenemos que correr ante las vacas. Es pura lógica.

2.- Las vacas, igual que los toros, tienen 4 patas y un instinto natural de correr.

3.- El promedio de percances por encierro es de 35. Si sumamos un encierro de vacas, el promedio se reducirá a la mitad, gracias al talante más pacífico del ganado bovino hembra.

4.- El encierro de vacas llenaría una carencia fundamental, y es, ¿qué hacemos las mujeres a las 8 de la mañana mientras los mozos arriesgan sus vidas?

5.- Un poco de ejercicio, tras tanto alcohol y pintxos, no nos viene mal.

Esta idea ha calado. Aunque suene descabellada tiene mucho sentido, además de que le regalaría valor agregado al evento. En la cabeza de muchos de los asistentes se que quedado la interrogante: ¿Y por qué no? Hay que aceptar que la imagen sería más que divertida. El año que viene veremos si antes del “Pobre de mí” y después del lanzamiento de chupinazo, las chicas tienen su oportunidad. Esta vez ante las vacas.