sábado 11 de agosto de 2007

El castigo de Hello Kitty

Esa gatita blanca de origen londinense con ascendencia nipona, siempre vestida de colores pasteles, con un lazo en la oreja izquierda y que no tiene boca. Esa imagen que puebla las tiendas Sanrio y que ha hecho delirar a grandes y pequeños desde hace un poco más de tres décadas. Esa imagen que “mide unas cinco manzanas” y cuya palabra favorita es “amistad”, ahora en Bangkok se convierte en señal de castigo. Algo increíble pero cierto.

Y es que en la capital de Tailandia se han redimensionado las reprimendas a quienes comentan una falta. Las autoridades han decidido castigar a los policías protagonistas de infracciones leves, con la imposición en uno de sus brazos, de un brazalete con la imagen del personaje nipón. Sí, un banda con la cara de Kitty como amonestación.

Para ser merecedor del más reciente lanzamiento de la famosa gatita sólo hace falta llegar tarde, estacionar mal la patrulla o ser protagonista de violaciones al código de conducta aún más leves. El brazalete es grande, brillante y de color rosa, y tiene, evidentemente, la imagen de Hello Kitty junto a dos corazones entrelazados.

El objetivo de todo esto, según los jefes policiales tailandeses, es causar vergüenza para imponer disciplina. “No debemos dejar que las faltas leves pasen inadvertidas”, dijo el coronel Pongpat Chayapan, quien anunció la medida. “Los oficiales culpables deberán llevar el brazalete en la oficina durante unos días, sin poder decir qué tipo de falta han cometido. Dejemos que la gente suponga lo que han hecho", remató el oficial. También resaltó que las faltas más graves seguirán siendo castigadas con el código disciplinario tradicional.

El personaje de Hello Kitty se ha convertido en un ícono para adultos, adolescentes y niños; por ello, se puede encontrar en casi todo tipo de objetos: desde pegatinas, ropa interior o tarjetas de crédito, ¿pero en los brazos de policías indisciplinados? Sin duda que es el colmo. ¿Hasta dónde puede llegar el marketing y dónde empieza el castigo?

No imagino a los niños tailandeses que sueñan con combatir el crimen, disfrazados de uniforme azul, con una pistola de plástico en la cintura, un rolo y una banda rosada de Kitty. Porque deben ser muchos los agentes que incurren en este tipo de faltas, para prueba está la medida empleada.

Pero lo que sí imagino es a la gatita blanca sin boca, en las muñecas de los agentes de la Policía Municipal de Caracas, o Metropolitana. Sería como una moda. El regalo perfecto para sus niñas. Todos llegarían tarde para obtener el “castigo”. Este tiro, sí que saldría por la culata. Las personas encargadas de imponer la sanción verían sobrelimitadas sus capacidades de penalización. “Aún no han llegado los recursos”, sería, más o menos, la respuesta para todos los polis infractores. Cajas de banditas rosadas extraviadas en todas las delegaciones.

Quizá en Venezuela el castigo para los policias sería no obtener el brazalete y tener que soportar a sus hijas, exigiendo la nueva y preciada prenda de Kitty, para antes del regreso a clases.